David Wilkerson por Gary Wilkerson

“David, habiendo servido a su propia generación según la voluntad de Dios, durmió” (Hechos 13:36).

El miércoles por la tarde, mi padre, David Wilkerson, falleció en un accidente automovilístico. Lamentamos la pérdida de un padre amoroso, de un esposo fiel y de un hombre santo delante de Dios. Mi madre, Gwen, su esposa por 57 años, también se encontraba en el auto, pero se nos ha informado que se recuperará por completo.

Los más de 60 años de ministerio de mi padre han impactado las vidas de aquellos más cercanos a él, y se han extendido a millones alrededor del mundo. Hoy sentimos una pérdida personal, pero al mismo tiempo, nos regocijamos al saber que papá vivió su vida al máximo, obedeciendo a Dios con devoción y amando a Jesús radicalmente.

Él fue conocido por su ilimitada fe. Él creyó que Dios podría cambiar las vidas de miembros de pandillas y transformar a los drogadictos más desesperados. Él creyó que una iglesia dinámica podría ser establecida en el corazón de Times Square, en la ciudad de Nueva York. Él creyó que podría ser un hombre que amara bien a su esposa e hijos. Y él lo hizo.

A papá no le gustaba la fanfarria, la aclamación, o la ceremonia. Él declinó invitaciones para reunirse con líderes mundiales, sin embargo podía dar todas sus posesiones para apoyar al huérfano necesitado o a la viuda en situación de emergencia.

Como el rey David, papá sirvió a su generación según la voluntad de Dios. Él predicó con una pasión sin concesiones y una gracia implacable. Él escribió con increíble entendimiento, claridad y convicción. Él corrió la carrera bien y cuando su obra fue terminada, fue llamado a casa.

No creo que mi padre se hubiera jubilado bien. No creo que él era uno de aquellos que se sentaría en una silla a recordar el tiempo pasado. Creo que Jesús, teniendo conocimiento de esto, con gracia lo llamó a casa.

La última misión de papá en la tierra fue el abogar por el pobre de los pobres – proveer auxilio y apoyo a los niños hambrientos, a las viudas y a los huérfanos. Tras fundar Teen Challenge, World Challenge y Times Square Church, él buscó alimentar a niños en hambruna en los países más pobres del mundo. Hoy, Please Pass the Bread (“Por favor pasa el pan”) está salvando miles de vidas de niños por medio de aproximadamente 56 programas de alcance en 8 países.

Como el rey David, después de haber servido para la voluntad de Dios, él falleció. Sé que si mi padre hubiera sido capaz de alentarlo hoy con sus palabras, él le hubiera invitado a darle su todo a Jesús, a amarle a Dios profundamente y a dar todo de sí mismo en pos de las necesidades de su prójimo.

Las obras que él inició le sobreviven. Todos podemos atestiguar de su efecto en nosotros – no solamente a través de su predicación, mensajes escritos y fundación de ministerios de impacto internacional, sino también por su amor, devoción, compasión y habilidad para mover nuestra fe en pos de mayores obras.

By Gary Wilkerson

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